Nº 42 - Mayo 2010

Derecho a soñar. La imaginación al poder

A menudo hemos dicho o escuchado la frase: “Está soñando despierto”. Dicha con un tono de voz un tanto pedante, viene a indicar que soñar es una actividad que no vale la pena o peor aun, cosa de tontos o de locos.
Sin embargo, hace ya muchísimos años que los psicólogos del desempeño, demostraron el enorme impacto positivo que tiene la imaginación y visualización, tanto en la performance individual como grupal.
Fue a partir de estas experiencias, muchas vinculadas originalmente al campo de los deportes, que se comenzó a tomar más en serio la idea de dar rienda suelta al pensamiento libre de restricciones, también conocido como Visualización Creativa.


Los atletas de alto desempeño, llaman al proceso de visualización Ensayo Mental. Básicamente de lo que se trata, es de imaginarse el futuro experimentando las sensaciones y sentimientos de haberlo ya alcanzado. En el caso del ejemplo, ganar una competencia o una medalla dorada. Como el cerebro no puede identificar si algo es real o no, la sensación de objetivo alcanzado provoca un caudal de energía enormemente positivo para el logro del objetivo.

Esto es válido tanto a nivel personal como organizacional. Mediante la representación detallada del estado futuro se producen en el cerebro ciertas reacciones que nos ayudan y estimulan en la consecución del objetivo. Mientras más vívida sea la imagen más fuerza y herramientas nos dará para hacerla realidad. Está comprobado que si el ejercicio se hace continuamente, el cerebro se activa dándonos recursos más allá de los tradicionales a fin de conseguir nuestras metas.

Como técnica no es nueva. De manera semejante, los buenos ingenieros civiles y arquitectos la han usado desde tiempos inmemoriales. Jamás se les ocurriría diseñar una casa sobre la marcha. O peor aun construirla. El trabajo sobre el tablero, sea este de madera o digital, es un paso esencial para disminuir costos y asegurar un diseño y una calidad que responda a la demanda del cliente. ¿O se imaginan tirando una pared ya construida sólo porque se olvidaron de prever un espacio más grande? (dije buenos arquitectos, no a los que estamos acostumbrados…) Sin dudas, el trabajo de visualizar la casa o edificio que se quiere construir y dibujarlo hasta en sus más mínimos detalles, será esencial para el éxito del proyecto ya que dará a los constructores toda la información requerida durante la fase de ejecución.

Hasta la misma Biblia, poniendo palabras en boca de Jesús, dice que no sería sensato ponerse a construir sin antes haber hecho el cálculo pertinente. La idea es simple: para poder avanzar hacia nuestros objetivos primero tenemos que tener claro cuáles son esos objetivos! Hay que pensar, repensar y consensuar antes lo que se pretende crear. De lo contrario las marchas y contramarchas, las correcciones y re-facciones serán mucho más costosas.

Cuando dedicamos el tiempo necesario para imaginar lo que se quiere conseguir como resultado final, y a ese pensamiento lo plasmamos en un documento detallado, éste será la guía para la puesta en marcha que facilitará todo el proceso, ahorrará tiempo y dinero, y lo que es más importante, nos asegurará que el resultado final coincida con las expectativas originales.

Como decíamos, esto es aplicable no sólo para la construcción de obras civiles, sino también para la “construcción” de futuro. Ya sea que estemos hablando de personas, sociedades u organizaciones. 

Fue Einstein quien aseveró que la imaginación es más importante que el conocimiento, mostrando con ello la importancia de no autolimitarnos. De lo que se trata, es de tener claro el destino antes de empezar el camino. De comenzar con un fin en la mente. Lógicamente, el primer paso es “hacerse cargo”, dejar de echarle la culpa a “otro” u “otra” por mi futuro.  Una vez que asumimos la responsabilidad por la creación de nuestro propio destino, es el momento de dejar volar la imaginación.

Algunas preguntas ayudan en el proceso:

  1. ¿Dónde estamos ahora? (en qué situación) a nivel Personal, Profesional, Financiero y Espiritual (por espiritual no nos referimos a creencias religiosas sino a qué tipo de contribución en la sociedad en la que se está inserto estamos realizando)
  2. ¿Dónde queremos estar? a nivel Personal, Profesional, Financiero y Espiritual.

La crisis que vivimos como sociedad tal vez tenga algo que ver con la ausencia de Visión. No hemos logrado como país consensuar cómo queremos ser y qué debemos hacer para lograrlo. Y así, al navegar sin rumbo, seguro llegamos a donde el viento nos lleve. Pero, ¿Era allí adonde queríamos ir?

Por el contrario, países que están trabajando con estas simples herramientas avanzan a mayor velocidad. Consensos básicos y una clara imagen de cómo quieren ser y cuándo. Baste mirar los ejemplos de Chile y más recientemente Perú. Quizá hemos creído erróneamente que soñar despierto es cosa de chicos o locos.

Hoy sabemos que lo que la mente puede concebir lo puede conseguir. Es por eso, que las organizaciones y personas que quieren ir más allá de la media, desarrollan activamente la capacidad de soñar despiertos. Es decir, la capacidad de visualizar una imagen de futuro deseado lo más detalladamente posible. Será esta imagen, este deseo, el que los impulsará a poner en marcha los procesos de cambio necesarios para hacer realidad ese futuro. De hecho, mientras más detallada sea nuestra imagen de resultado final deseado, mayor motivación interna generará a fin de actuar según lo necesario para conseguir nuestros sueños.

En nuestro país, existe una mentalidad muy arraigada que ante este tipo de ejercicios de visión y misión, manifiesta sus resistencias diciendo: “aquí no se puede planificar, si no se sabe qué va a pasar mañana!”

Esta respuesta es válida para aquellos que confunden las herramientas de Visión y Misión con predecir el futuro. Pero están equivocados. Cuando hablamos de Visión nos referimos, como decía Peter Drucker, al estado final deseado. Y al hablar de Misión, nos preguntamos por el propósito de lo que hacemos. El por qué hacemos lo que hacemos. Y con el tiempo, si lo que estamos haciendo nos conduce a donde queremos ir.

Cuando acompañamos procesos de mejora de áreas de Educación y Entrenamiento, tanto a nivel de programas de mejora continua como el TPM o en el marco de asistencias a Areas de Recursos Humanos, buscamos que éstas se transformen en modelo y vanguardia de lo que significa soñar despiertos. No ya planteada como una actividad infantil, si no dotándola de la fuerza transformadora que tiene para las personas y las organizaciones.

En el ámbito organizacional, promover la imaginación del futuro deseado permite también romper con la parálisis a la que muchas veces nos llevan los viejos paradigmas. Esto equivale a reconocer cómo, a menudo, el status quo, es decir el estado actual de cosas, nos impide avanzar por temor a lo desconocido o a perder seguridades. En cierto sentido es una respuesta de autoprotección ya que aventurarse a lo desconocido siempre entraña riesgos, pero al mismo tiempo sabemos que el que no arriesga no gana.

Al darnos el permiso de soñar, no estamos generando gastos, ni poniendo nada en riesgo, precisamente porque sólo estamos soñando. Y como dice el dicho: soñar no cuesta nada. Literalmente. Al contrario, es una inversión de tiempo que eventualmente puede ser esencial para el éxito.

Cómo decía Mark Twain: Dentro de veinte años, te sentirás más frustrado por las cosas que no hiciste que por aquellas qué sí has hecho. Así que, suelta las amarras. Aléjate de la seguridad del puerto. Atrapa los vientos alisios en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.

Seguimos en la próxima

Ing. Raúl A. Perez Verzini
Mgter. Desarrollo y Comportamiento Organizacional

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