RSE: un fenómeno que llegó para quedarse

La Responsabilidad Social Empresaria (frecuentemente conocida por su sigla RSE) es uno de los temas en boga en materia de comunicación y un fenómeno que está ocupando un lugar creciente en las organizaciones actuales… ¿llegó para quedarse?

Aunque el “Día Internacional de la Tierra ” se celebra el próximo 22 de Abril, una conocida cadena norteamericana de hipermercados lanzó una campaña mediática a nivel mundial de un mes de duración para promocionar sus acciones a favor de la ecología e incentivar la compra de productos sustentables y otros hábitos “saludables para el ambiente” entre sus consumidores. Sin embargo, no cometamos el error de creer que ésta es una realidad exclusiva de las grandes corporaciones: cada vez más PyMEs de nuestro país desarrollan e implementan programas de RSE, conscientes del rol social que desempeñan y de los beneficios que estos programas reportan a la empresa. Pero, antes de continuar, aclaremos algunos puntos:

¿Qué es la Responsabilidad Social Empresaria?

Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT) la Responsabilidad Social de la Empresa es el conjunto de acciones voluntarias que toman en consideración las compañías para que sus actividades tengan repercusiones positivas sobre la sociedad y que afirman los principios y valores por los que se rigen, tanto en sus propios métodos y procesos internos como en su relación con los demás actores . Su carácter voluntario las diferencia de aquellas acciones que la empresa debe realizar, por ejemplo, por imposición legal (cumplir con la normativa vigente en términos de seguridad ambiental o contratación laboral no constituye una acción de RSE, sino una obligación).

La Responsabilidad Social Empresarial es un enfoque de negocios (una manera de conceptualizar su rol dentro de una determinada sociedad) y por lo tanto es un conjunto de políticas, prácticas y programas que están integradas en todo el proceso de operaciones de los negocios y en su toma de decisiones. La RSC se funda en una ética empresarial, pero va más allá de la mera formulación de valores y postulados éticos: es la puesta en práctica de una ética empresarial, asociada a fines comerciales estratégicos.

¿A qué se debe su “éxito” actual?

Las empresas se han dado cuenta que estas prácticas crean una imagen positiva de la compañía e incrementan su productividad.

¿Cómo?

A nivel interno, podemos explicar sus consecuencias con la siguiente hipótesis: “ trabajo en una empresa que se preocupa por mi bienestar y el de la sociedad en la que vivo con mi familia. Noto que su interés es sincero (va más allá de lo que dictan sus obligaciones). Esto me hace sentir bien porque se me considera como una persona integral (no sólo en mi aspecto “productivo”) y me motiva a trabajar porque además siento que compartimos un objetivo común y trascendental (y se ve aumentado si puedo participar y colaborar de manera directa)”.

Externamente mejora la percepción de la empresa (nos ayuda a construir una buena reputación: capital fundamental para la prevención de crisis) y, en algunos casos, es una herramienta eficaz para incrementar la fidelización de los clientes. Puede incluso servir como medio para acceder a determinados mercados.

Ahora bien, estos son sólo efectos secundarios…El beneficio central de la RSE es su potencial impacto positivo en lo social, económico y ambiental. Es claro en este sentido que empresa y sociedad son interdependientes: si ayudamos a mejorar nuestro entorno, somos los principales beneficiados… ¿o acaso nuestras organizaciones son sistemas cerrados? ¿No somos nosotros quienes nos beneficiamos de una sociedad más sana, con mejor educación, con valores más arraigados, con mejores hábitos, más segura, económicamente más estable? Si tomamos real consciencia de esto, entonces sí: la RSE llegó para quedarse!

Aguardo sus opiniones…