Planificación de Carrera

Ya sea que la decisión la tome la persona o la organización, lo cierto es que cada vez es más frecuente vivir cambios en la carrera laboral.

Estas transiciones son siempre una oportunidad de preguntarse por los sueños más profundos a fin de desarrollar un camino que permita hacerlos realidad.
Un camino que siempre es personal y que requiere de constancia y decisión.

¿Pero cómo prepararse para sacar de las transiciones de carrera el mayor beneficio y convertirlas así en trampolín de un futuro mejor?

Hace 20 años a nadie se le ocurría mirar como positivo un cambio en la carrera laboral, y menos aun, si el motivo o disparador era una desvinculación. Hoy, la sociedad ha empezado paulatinamente a mirar sin vergüenza estos procesos y, sabiendo que son naturales en un mundo cambiante, va aprendiendo gradualmente a capitalizarlos en todo su potencial de conseguir un futuro mejor para quien decida vivirlos inteligentemente.

Estos cambios, según estadísticas que podemos extrapolar a nuestra realidad local, se dan cada vez más frecuentemente y hoy es esperable que vivamos uno cada aproximadamente 5 años. Por esto mismo, es imprescindible adquirir herramientas que faciliten vivirlos como una oportunidad.

Más allá del motivo que los impulsó, en general expresan la necesidad de aire fresco, nuevas oportunidades, crecimiento económico y profesional. Como decíamos, pueden venir influenciados por una decisión personal u organizacional. Lo óptimo y lo deseable es que ambos, tanto la empresa como la persona, saquen el mejor provecho del cambio.

Si la empresa tomó la decisión, que trabaje consecuentemente a fin de conseguir los resultados que motivaron esa desvinculación.

Si la persona tomó la decisión, que no deje pasar la oportunidad de repensar su visión y propósito existencial, de manera tal que el cambio implique efectivamente una mejora en su calidad de vida.

Lamentablemente no siempre es así por eso hoy nos preguntamos cómo puede la persona capitalizar una transición en su carrera.

¿Cómo sacar el mayor provecho a una transición?

Una de las metodologías que hemos comprobado más efectivas en nuestra tarea de acompañamiento y coaching es la desarrollada por la consultora alemana SKP y que parte de mirar el mercado y la persona.

Se trata de analizar en dos momentos diferenciados qué quiero yo y qué tiene el mercado de trabajo para ofrecerme. (ojo que hablamos de “mercado de trabajo” y no “mercado laboral”. Este último es, por definición, más acotado y restringido)

Consiste básicamente en mirar en primer término lo que soy, lo que quiero, lo que valoro y lo que espero de mi vida para mañana y para dentro de 5 o 10 años.

Es fundamental responder estas preguntas con sinceridad y tratando de bucear en las profundidades de los propios sueños y aspiraciones. Vivimos una sociedad que no se da tiempo para preguntas existenciales, y sin embargo el éxito en la vida pasa por formularse las preguntas correctas, seguir los dictados del corazón para responderlas y poner toda la energía en llevar a cabo esas respuestas.

Para ayudar en este buceo de uno mismo poseemos varios instrumentos. Uno de ellos lo compartimos como la utilidad del mes. Se llama Preguntas para uno mismo.

Sugerimos tomarse el tiempo necesario para responderlo con tranquilidad y profundidad. La antigua consigna socrática sigue siendo válida: “Conócete a ti mismo”. Un viejo colega solía decir: no sueñe ser Indiana Jones si le tiene miedo a los escorpiones. Así pues, se trata de armonizar lo que quiero hacer con lo que quiero ser y luego mirar realista pero positivamente a mi alrededor.

Creemos que nuestros clientes valoran la metodología por su simplicidad y, porque al hacer hincapié en los dos aspectos claves, les permite una armonía y visión de la totalidad que da seguridad y rienda suelta a sus deseos más profundos.

Finalizada la primera vuelta de este espiral infinito de autoconocimiento, llega al turno de preguntarse qué hay en el mercado de trabajo que pueda satisfacer mis aspiraciones y competencias personales. Investigar el mercado de oportunidades es una tarea mucho más sencilla si ya se quién soy y qué quiero, qué valoro y qué me motiva, qué me resulta desafiante y qué no. En definitiva, dónde me quiero ver dentro de 5 o 10 años.

Como decíamos al comienzo, se trata de mirar el mercado de trabajo donde el empleo es una parte, no el todo. Antes se asumía que obtener un empleo era una tarea “unidireccional” donde mi rol era presentar un CV y esperar el resultado. Luego de la crisis del 2001, los argentinos nos dimos cuenta que podíamos y debíamos hacernos cargo de nuestro propio futuro ya que no podíamos seguir esperando ni de los gobernantes ni de los empleadores. Hoy, elegir un trabajo es una tarea “bidireccional”. Alguien me elegirá, pero yo debo también elegir con quién quiero trabajar. De lo contrario puedo terminar en un entorno o cultura de trabajo que no es consistente con lo que quiero para mi.

También aprendimos luego de la crisis del 2001 a desarrollar nuestros propios emprendimientos y nos dimos cuenta que nos iba bien. Eso abrió un mundo nuevo de posibilidades para muchos y muchas que se animaron a dar el salto.

Por eso, a la hora de una transición la consiga será siempre: aproveche la oportunidad para pensar que quiere ser y hacer. Tal vez, como dice el poeta, llegó el momento de soltar todo y largarse. Qué maravilla!