El TPM es una metodología de gestión que nació hace más de 40 años en Japón y rápidamente se extendió al resto del mundo debido a los excelentes resultados que produce en la optimización de activos a través del desarrollo de las personas.
Si bien en sus inicios, y como su sigla lo indica, TPM hacía referencia al mantenimiento, el programa evolucionó hasta transformarse, en los comienzos de este siglo, en lo que se conoce como Total Performance Management.
No es que se haya dejado de lado la gestión de activos y descuidado el rol crítico del mantenimiento, sino que con el cambio de nombre, se reconoce la tremenda influencia de las personas en los resultados que se quieren alcanzar.