Mirar hacia adentro

Hace algunas semanas captó mi atención el título de tapa de la revista Caras y Caretas (mes de noviembre o diciembre, no recuerdo con exactitud). El título era “Cuando la salida no es Ezeiza”. Por qué? Porque una vez más nos enfrentamos a una crisis económica, salvo que esta vez el resto del mundo está igual que nosotros (o mucho peor).

¿Donde está la salida entonces cuando ya no podemos tomarnos un avión pensando que afuera está mejor?

En el ámbito de las organizaciones Dado que la tan mentada globalización nos afecta a todos, también la crisis es global. En este contexto, seguramente es momento de revisar las respuestas tradicionales (esas que son las primeras y que nos salen casi con naturalidad, esas que conocemos de memoria por repetidas infinidad de veces) ya que , parafraseando a Einstein, si buscamos resultados distintos no podemos hacer siempre lo mismo.

Estamos seguros entonces que, en el ámbito de las organizaciones, es un excelente tiempo de Mirar para Adentro.

Dos pistas:

1. Desarrollar formas de retener a las personas en la empresa. Esas personas que costó mucho tiempo y esfuerzo reclutar y desarrollar. Esas mismas personas que respondieron de manera excelente en tiempos de sobredemanda. Y a riesgo de sonar dura, quisiera invitarlos a pensar: supongamos que hicimos una inversión en equipamiento y que esa inversión implicó un gran esfuerzo en términos de búsqueda, instalación, tiempo necesario para que funcione en toda su capacidad, etc. ¿Estaríamos dispuestos a tirarlo fuera de la compañía porque bajaron las ventas o los pedidos? Adelanto una respuesta: seguro que NO!!! Haremos lo necesario para retenerlo y mantenerlo hasta que funcione nuevamente. ¿Por qué entonces algunas empresas se desprenden tan rápido de las personas sin evaluar la inversión realizada en su desarrollo y la que necesitarán hacer nuevamente cuando vuelva a crecer la demanda?

2. Implementar sistemas de mejora continua. Sí! Este es el momento. Dado que no estamos excedidos de trabajo es el tiempo de formarse e implementar aquellas metodologías de gestión que nos permitan mejorar costos, productividad, eliminar pérdidas, desarrollar y fortalecer equipos de trabajo autogestionados, reducir los tiempos de entrega al cliente, etc. De esta forma, cuando comience el nuevo período de bienestar, estaremos en mejores condiciones para competir en un mundo desesperado por colocar sus productos y servicios.

En el ámbito personal

Podríamos extrapolar lo que pusimos antes: las crisis son oportunidades. Ya lo dice Raúl en nuestra nota 1: “Hace 20 años a nadie se le ocurría mirar como positivo un cambio en la carrera laboral, y menos aun, si el motivo o disparador era una desvinculación. Hoy, la sociedad ha empezado paulatinamente a mirar sin vergüenza estos procesos y, sabiendo que son naturales en un mundo cambiante, va aprendiendo gradualmente a capitalizarlos en todo su potencial de conseguir un futuro mejor para quien decida vivirlos inteligentemente”
En consecuencia, también podemos tener en cuenta algunos temas centrales:

1. Planificar nuestra carrera laboral: ¿qué queremos para nuestro futuro personal/ profesional? ¿Cómo podemos lograrlo? ¿Disponemos de energía para salir de nuestra zona de comfort y animarnos a nuevos desafíos?

2. Definir pequeños pasos: la mejor forma de comerse un elefante es de a bifes. Las crisis y los cambios suelen parecer enormes elefantes imposibles de digerir pero, sin dudas, las oportunidades se esconden detrás de ellos y sólo necesitamos disponernos a aprovecharlas. Para cerrar

El año nuevo es siempre un tiempo de compromisos renovados. Tanto a nivel personal como a nivel organizacional, creemos que es tiempo de intentar nuevas respuestas a estos desafíos. Porque, como dice Eduardo Galeano: “aunque no podemos adivinar el tiempo que será, sí que tenemos, al menos, el derecho de imaginar el que queremos que sea”.

Hasta la próxima